Trollstigen - la carretera de montaña la Escalera de los Trolls es majestuosa y serpenteante, tiene un 9 por ciento de desnivel, y 11 curvas cerradas y alcanza una altura de 852 metros sobre el nivel del mar. Está rodeada de enormes montañas como Kongen (el Rey), Dronningen (la Reina) y Bispen (el Obispo). Una cascada, la cascada de Stigfossen se precipita ladera abajo hacia el cautivador valle de Isterdalen, donde nos espera el fiordo.

La historia de los Trolls

Tryque Thorgensen
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Muy al norte, donde las tormentas invernales golpean las castigadas costas, encontrareis un largo y estrecho país. Hoy en día este país queda cubierto de nieve y hielo seis meses al año, pero hace mucho tiempo un inmenso glaciar lo ocupó todo durante miles de años. A medida que el clima se fue suavizando y el glaciar fue retrocediendo hacia el norte, los hombres del sur se fueron estableciendo en esas tierras a las que llamaron Noruega. Se llamaron a sí mismos Normandos, que quiere decir "hombres del norte". Cuando llegaron a este país y lo encontraron tan salvaje e inhóspito, se consideraron sus primeros pobladores, pero pronto se dieron cuenta de que ya estaba habitado por extrañas criaturas que viven en los lugares más inesperados. Entre estas montanas hay lagos tan profundos que muchos creen que no tienen fondo. Allí es donde vive Nokken, la gran serpiente marina. En los riscos y junto a las cascadas podréis ver a Fossegrinen, el virtuoso violinista que ha ensenado a tantos músicos noruegos a tocar el violín temperado a la manera de los Trolls. El océano más allá de las costas más remotas, hacia el norte, es el reino de Draugem. Muchos pescadores lo han visto, especialmente los días de cielos oscuros y tormentas amenazadoras en que los barcos naufragan. Hangtusser, el elfo y Tuftekaller, el hada, viven en las colinas y en los bosques. Otras hadas viven más cerca de los hombres y a veces pasan la noche en algún granero o en establos. A estas últimas las llaman Nisser y siempre llevan un sombrero alto y afilado de color rojo. Las montanas más agrestes son el territorio de los Trolls. El más poderoso de ellos es Douregubben, el soberano de las cumbres de Dovre. Su aspecto es parecido al de los seres humanos salvo ciertas diferencias. Algunos Trolls son de tamaño gigantesco, tanto que les crecen árboles en la cabeza y musgo sobre la nariz. Otros son tan pequeños como setas. Se pueden ver Trolls de una, dos y tres cabezas, algunos con la cabeza bajo el brazo. Otros tienen un solo ojo en mitad de la frente. Solo tienen cuatro dedos en cada mano o pie. Sus narices son tan largas que con frecuencia la usan para revolver el guisado mientras cocinan en la cacerola. Los Trolls son muy peludos, algunos tienen barba y todos tienen una cola parecida a la de una vaca. Muchos de ellos viven cientos de años. Aunque su aspecto de miedo, casi siempre son tan ingenuos que cualquier niño astuto podría engañarlos. Solo podréis ver Trolls por la noche porque no pueden resistir la luz del sol. Si no volvieran a sus oscuras montanas antes del amanecer serían convertidos en piedra por los rayos del sol. Los Trolls tienen poderes sobrenaturales como transformarse en criaturas, en árboles o caballos blancos...o en doncellas bellísimas, y por ello los hijos de muchos cazadores y granjeros durante mucho tiempo fueron atraídos a las montanas. La única parte de su cuerpo que no pueden transformar es su larga cola. Por eso los hombres noruegos se fijan tanto en el trasero de cualquier mujer, para no ser engañados. También las campesinas pueden ser embrujadas por los Trolls masculinos. Por eso las mujeres también desconfían, ya que podría raptarlas y no dejarlas salir del mundo de las tinieblas. La ira de los Trolls no tiene límites y por eso es importantísimo no tener a ningun Troll como enemigo. Un troll enfadado puede enviar una plaga o hacer que enferme el ganado de cualquier campesino. En cambio una buena relación con estas criaturas trae buena suerte. Por esa razón, el día de Nochebuena los campesinos siempre dejan un plato con comida en el establo. Al día siguiente la comida ya no está. Siempre es recomendable mantener buenas relaciones con los Trolls, porque nunca se sabe cuándo vas a encontrar a uno de ellos. Cuando vayáis a las poderosas montanas, los oscuros y profundos lagos o las altas cascadas de Noruega acordaos de que probablemente no vayan a atacaros, pero tened cuidado porque a partir del atardecer, cuando oscurece, ya solo estáis vosotros...y los Trolls.

Trabajo de Sara


Leyenda árabe sobre el origen de los sueños

Dice una leyenda que el dios Sueño y el dios de las tormentas mantenían una fuerte rivalidad, pues el dios sueño permitía a los marineros descansar durante la noche, cosa que enfurecía al dios de las tempestades, que los tenía atormentados haciendo que no pudiesen dormir. Para resolver el problema, el dios de la tormenta envió a una aburrida, lejana y deshabitada isla al dios sueño y a sus hijos, los sueños, condenados a vivir allí eternamente.

Pero cuando se pone el Sol y sale la Luna, el dios de las tormentas tiene según se cuenta, la costumbre de retirarse para descansar, momento que el dios Sueño aprovecha para permitir a sus hijos que salgan de la isla, y acudan a visitar a todo aquel que esté durmiendo, por lo que cada noche,todos soñamos gracias a ellos.

Trabajo de Andrea


Sé que a lo mejor esta leyenda será una ofensa para muchas culturas, por decir cosas inventadas, pero que quizás no son tan extrañas, por lo menos eso pretendo.
Hace muchos años, los habitantes de los pueblos más pobres de la región carecían de recursos para comer. Vivían en un paisaje típico de los bosques, se desenvolvían en él con toda soltura, pero cada vez había menos animales comestibles, pues estaban infectados con extrañas plagas que los humanos lógicamente no querían pillar.
Desesperados, decidieron cambiar de bosque, pero tampoco encontraron nada, ya que los pocos ricos de su entorno habían ya cazado todos los animales posibles y no les habían dejado nada, solo se encontraron con un bosque de animales pequeños y cuyos seres de apariencia humana eran las ninfas, los gnomos, las dríadas, las hadas, los elfos y los duendes, con los que no debían hablar porque la mayoría repudiaban a los humanos, al menos eso creían ellos.
Los niños y adolescentes de la comarca estaban tan hambrientos y delgados que se podía hacer un estudio casi completo del esqueleto con solo mirarlos. Pero eran valientes, y pensaron que deberían pedir ayuda.
Se internaron en el corazón del bosque mientras los mayores dormían, y trras andar durante horas vieron a la ninfa de las flores, conversando con la ninfa del agua sentadas a la orilla del inaccesible río del bosque.
Los niños más pequeños quedaron entusiasmados de la delicadeza de las criaturas, pero los más grandes habían oído las historias que su gente contaba sobre ellas, y no se atrevieron a acercarse.
Los pequeños, inocentes, se acercaron a las dos jóvenes ninfas, y les pidieron si podían beber de su río, y al ver su valor los otros les imitaron. Las dos criaturas se miraron sorprendidas y luego dirigieron sus miradas hacia los niños, que ya temían lo peor.
“Habéis tenido mucho valor al venir hasta aquí a pesar de las cosas horribles que vuestras familias os han contado de nosotros. Nosotros no os haremos daño, ahora, ¿qué os gustaría?”
“Nos gustaría” –dijeron los niños-. “Que hubiese un alimento natural para comer sin necesidad de matar ningún animal y tener el río a nuestro alcance, si se puede, nos estamos muriendo de sed”
Las dos ninfas sonrieron amistosamente.
“Fantástica idea, vuestra pureza de espíritu os ha concedido el deseo, aparecerán unos alimentos en cada árbol a los que a partir de ahora llamaréis frutas y frutos, que tendrán semillas en su interior para que podáis seguir cultivándolos como hacéis con el cereal y el cacao. Lo del río no os lo podemos conceder, pero en su lugar habrá porciones de agua limpia a vuestro alcance, cuidadlas y compartidlas con los animales y con vuestros hermanos y semejantes”
Al instante aparecieron por el bosque frutas exquisitas pendiendo de las ramas de los árboles y porciones de agua, no tan grandes como el río, pero suficientes.
“Esta se llamará fuente” –dijo una niña.
“O manantial, también es hermoso” –dijo un niño.
“Se llamarán lago y laguna” –dijeron dos hermanos.
“Esta será la fresa”
“Estas la mora, la zarzamora, el arándano, la grosella, la frambuesa…”
Y así siguieron poniendo nombre a esas maravillas, y su pueblo no volvió a pasar hambre nunca más, ya que fueron buenos y las compartieron.
¡Cuidémoslos nosotros también o se nos irán… Deverdad!