LARA MORENO


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LARA MORENO (Sevilla, 1978) tiene publicadas dos colecciones de relatos: Casi todas las tijeras (Quórum, 2004) y Cuatro veces fuego (Tropo, 2008), y un libro de poemas: La herida costumbre (Puerta del Mar, 2008). Con Igriega Movimiento Cultural, ha sido editora del libro de microrrelatos Los vicios solitarios (2003) y de la antología Aquí y ahora. Voces de poesía (2008). Vive en Madrid y trabaja como editora y correctora para editoriales literarias. www.nairobi1976.blogspot.com.



LA JAULA


Me siento frente a la pantalla. No sé en qué proporción veo primero el blanco de la página y luego veo algo, una escena, una imagen, una palabra, y entonces empiezo a escribir. A veces es primero una cosa y a veces otra. Tampoco sé en qué proporción primero tengo necesidad de escribir y luego me siento, o directamente me siento porque necesito tener la necesidad de escribir. Nunca me ha resultado algo traumático, algo desquiciante, tortuoso. Recuerdo la primera vez que creé un personaje, fue un reto, pensé que no lo conseguiría. El personaje nació, y también el espacio, y el movimiento. A partir de ahí todo empezó a correr (me refiero a la forma creativa). Incluso a galopar, podría decir, porque escribir cuentos para mí es algo poderosamente libre, torrencial, como la música, como una azada blandiendo la tierra sin encontrar obstáculos. Aunque el obstáculo llegue.

Si quisiera explicarlo mal, diría que no tengo paciencia con ellos. Pero no es eso, lo explicaré bien: les doy pocas oportunidades. Es como un flechazo, como cuando abres una jaula para que salga el pájaro y se escape. Si no sale, lo abandono. Tiene Recuerdos para Olga que fluir, una palabra debe agarrarse a otra y todas las frases han de estar agazapadas en tu cerebro esperando impacientes a que les toque el turno. Así es como lo hago. Es distinto de la novela, que es un puzzle, un almanaque. O la poesía, que es un pensamiento. El cuento es diferente, es más parecido a la libertad: una escena sigue siendo una escena aunque esté borrosa porque el cristal por donde la miras hoy sea traslúcido o esté empañado de vaho. O todo lo contrario: la absoluta nitidez de lo que representa duele a los ojos. Los personajes son espectros, sensaciones, casualidades, símbolos. Recuerdos. Puros inventos que valen por sí mismos en ese instante, y en ese instante, aunque sólo se les vea un trazo de piel, son auténticos y lo son todo luego desaparecen.

El trabajo de corrección siempre es posterior, en todos los géneros, pero en el proceso de creación del cuento pocas veces me levanto de la silla hasta que no está acabado. No sabría decir si es porque me atrapa o porque siento que si lo suelto lo dejaré solo, se esfumará.
En el cuento me entretengo en la palabra, porque soy libre. Y porque en él, las dimensiones de lo pequeño cobran el valor de una vida entera. Un párpado moviéndose, una despedida, el derrumbe de un edificio. Es el desarrollo de un sentimiento. Es algo más que ficción.

Cuando he acabado, cuando el final me coge por sorpresa, me levanto de la silla y atravieso el pasillo como si hubiera nadado un lago entero sin cansarme: tengo las mejillas rojas y el corazón en forma; generalmente estoy poseída por una gran sonrisa.

Lo que más he escrito en mi vida son cuentos, pero soy una lectora empedernida de novelas, y últimamente le doy horas a la poesía. Nabokov, Faulkner, Marsé, sí, Cortázar, Onetti, Pauls, Lispector, Woolf, Bowles, Toews, Pablo Gutiérrez, Stanisic, Bolaño, Kristof, Ajmátova, Cummings, Strand... ¿Tiene fin? Lo que necesito es más tiempo para seguir leyendo.

Tarea de la semana

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Trabajo de Sara


Una vez leído el texto, pienso que es muy interesante lo que dice sobre la forma en que le viene la idea de lo que quiere escribir. Estoy de acuerdo en lo que afirma, cuando habla de que en una pantalla de ordenador, de pronto ve una imagen, una palabra. Creo que es cierto,ya que a mí, por ejemplo, cuando me siento a escribir algo, me viene la idea de pronto, nosiempre la tengo pensada antes de escribirla.
Enrelación a esto, hay un punto que señala la autora, hablando sobre la creación de un personaje, de una idea, y apunta que termina de escribir sin levantarse de la silla, a veces sin detenerse a pensar en ella. Yo discrepo con esta idea, puesto que creo que no se trata de escribir lo primero que te viene a la cabeza, y a veces me parece adecuado comenzar un escrito, parar en cierto momento y retomarlo más tarde, puesto que puedes darte cuenta de que lo puedes hacer mejor, o de que puedes cambiar algo, ya que lo que ves escrito no es lo que quieres decir, por ejemplo. Siguiendo con la idea de pensar en lo que se ha escrito, me parece también importante, que antes de publicar una obra, la editorial que lo haga, la corrija, en lo que a ortografía o gramática se refiera, para que no existan errores que se hallan podido evitar.

En un momento determinado, la autora afirma que escribir una novela se asemeja a hacer un puzle, cosa que comparto, ya que partiendo de una base, que es la historia que se quiere contar en la novela, se tienen que encajar bien las piezas para dotar a la obra de sentido, así como de una trama con cierta consistencia.

En el escrito, se hace una diferenciación entre loscuentos y las poesías. Creo, que efectivamente son diferentes, pero no me parece que estas diferencias radiquen en el ehcho de que las poesíasseansentimientos, y los cuentos una mezcla de pensamientos y sentimientos, cosa que me aparecido entender tras leer el relato. Opino que todas las obras literarias, como obras de arte que son, expresan sentimientos, pensamientos, ideas que el autor quiere transmitir, ya que a mi parecer, si el escritor no logra inspirar sentimientos o ideas en el lector, sean del tipo que sean, no puede llamarse arte a la obra realizada.

Trabajo de Andrea


¿Cómo me siento cuando escribo?

Por una parte me siento identificada con ese texto y por otra no.
Me siento identificada porque, a veces, estoy haciendo algo que no implique concentración, claro, que no tenga nada que ver con escribir y de repente, ¡pas! Veo una escena, un personaje, un relato entero que se va plasmando en papel o en la pantalla del ordenador, o a veces también me pongo a escribir sin nada planeado, sin un tema concreto, porque, simplemente, tengo la necesidad de escribir algo, lo que sea, aunque de esta forma no siempre sale como yo quiero.-
Cuando dice que todo empieza a correr cuando tienes una idea, creo que es verdad. Cuando escribo me gusta ser espontánea, solo tener una pequeña parte del relato, algo insignificante (una escena, un personaje, un tiempo, espacio) y a partir de ahí voy dejando que mi mente imagine lo demás, seleccionando las ideas mejores para mi gusto y eliminando las ilógicas, que no tienen sentido, tal vez guardándolas para otro relato.

En el párrafo en el que dice que las frases esperan a salir, yo casi nunca lo hago, solo tengo dos o tres como máximo, también a veces una e incluso en ocasiones, ninguna.
Cuando dice que se queda sentada hasta que no termina el cuento, yo pienso igual. Cuando escribo algo más bien largo lo hago a trozos, según me van viniendo inspiraciones, pero cuando es un cuento o un poema no es así, creo que me atrapa y que, además, temo que la inspiración, esa estela que parece surgir en mi mente se esfume y ya no me venga más.
Si algo me fastidia muchísimo es estar en medio de un relato y quedarme bloqueada, con la mente en blanco, los ojos como platos soperos y las manos quietas, esperando que el cerebro les dé una palabra para que la puedan escribir. Es horrible, y casi siempre me conduce a abandonar el texto, al menos por un tiempo.
Me gusta leer, no solo porque veo cosas nuevas cada día y porque tengo un relato por apreciar, sino también porque a veces, para escribir me baso en muchos argumentos que he leído antes y me han parecido preciosos, imaginativos o, simplemente, que encajan con lo que quiero.
Hay veces que, tanto leyendo o escribiendo, cuando termino, me he metido tanto en el papel, me ha costado tan poco esfuerzo finalizarlo, que me quedo vacía, sin nada más que hacer, y eso me conduce a escribir o leer otra cosa, y otra, y otra más, eso es lo que me mantiene.