El Realismo Mágico y Latinoamérica


En la literatura, el Realismo Mágico es un género en el que el autor combina elementos fantásticos y fabulosos con el mundo real, creando un equilibrio entre una atmósfera mágica y la cotidianidad, quebrantando las fronteras entre lo real y lo irreal, ubicando cada uno de estos en el lugar del otro.
Diferenciándose del uso tradicional de los elementos fantásticos en la literatura, el Realismo Mágico presenta lo real como maravilloso y viceversa, planteando como un suceso común, tanto para el lector como para los personajes de la obra, escenas y hechos fabulosos, mientras que brinda a su vez un carácter fantástico e irreal a actos de la vida común.
Desde mediados del siglo XX, la narrativa latinoamericana amplía su perspectiva más allá de la naturaleza, los indígenas y demás temas comunes de la novela realista. Revoluciones culturales y políticas, un amplio apego a la superstición, regímenes autoritaristas y demás procesos locales se combinaron con las vanguardias europeas, el psicoanálisis y las principales inquietudes del mundo entero sobre los problemas humanos y existenciales, ofreciendo a la pluma latinoamericana un escenario ideal para impulsar el Realismo Mágico en la lieteratura, convirtiéndolo en una senda hacia la consolidación de una identidad regional.
En medio de este proceso la crítica conoce nuevos nombres: Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, Miguel Angel Asturias y Juan Rulfo destacan entre otros. Años después, en la década de los 60 hacen aparición escritores como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, que consolidan la literatura latinoamericana en el ámbito cultural mundial.

Obras representativas
//Cien Años de Soledad//, Gabriel García Márquez.
//El reino de este mundo//, Alejo Carpentier.
//El hombre de maíz//, Miguel Ángel Asturias.
//La casa de los espíritus//, Isabel Allende.
//La fiesta del chivo//, Mario Vargas Llosa.

Tareas de la semana

  1. Crear un relato corto con los elementos del realismo fantástico.


Trabajo de Sara


Caminaba hacia la parada del autobús cuando comenzaba a amanecer. Iba extrañamente feliz a pesar de tener la absoluta certeza de que estaba a punto de superarme a mí misma en mi propio ´fracaso. Estaba segura de que aquel examen de matemáticas constituiría un fracaso más brillante que las estrellas que por las noches intentan asomar aunque en las ciudades brille más la luz que nos es cobrada todos los meses.
Tras un increíble viaje con diez paradas amenizado por los cánticos de la radio que parecían decirme lo poco que había estudiado el día anterior, llegué a clase, y mientras subía las escaleras con mi mejor amiga que me preguntaba cómo se hallaba la bisectriz de un ángulo, ´me esforzaba por decirles a mis labios que interpretaran el teatro de las sonrrisas falsas que habíamos ensayado la tarde anterior para cuando nos hicieran preguntas como estas. Llegamos pues a una fastuosa sala presidida por un estrado sobre el que descansaba un precioso bloque de piedra en el que se sentaba un anciano y sabio chamán vestido con una pulcra túnica blanca, caminé por el angosto pasillo y flanqueada por las sombras de los retazos de mis conocimientos sobre la geometría, llegué al lugar desde el que estaba dispuesta a demostrarle su majestad ue era la más brillante de sus oyentes en no hacerle ningún caso. Me senté y observé como el sabio de túnica blanca se acercaba repartiendo unos papeles que me pareció que eran blancos, y como soy una persona muy respetuosa con lo que no es mío, enseguida supe que lo que debía hacer era hacer gala de mi buena educación y no escribir absolutamente nada, no fuera a ser que el sabio chamán de la tribu fuera a maldecirme con alguno de esos conjuros que hay escritos en su rollo de pergamino, que misteriosamente, siempre es leído por nuestros padres.
Durante la hora que duró la demostración de la brillantez de mi fracaso, en ocasiones veía como la tinta del bolígrafo de mi mejor amiga, se esforzaba por leer las mentes del resto de los miembros de la tribu para extraer algúna porción de conocimiento.
Y así, el chamán de la tribu al escuchar el sonido del cuerno que le indicaba que la hora había terminado, recogió los exámenes, y cuando llegó a mi sitio, quedó tan sumamente cegado por la excelencia de mis respuestas, que tuvo la desfachatez de quedarse durante unos segundos extasiado mirando el blanco papel, símbolo de mis buenos modales, y cuando salió de su asombro, pronunciar la maldición solo reservada para los más vagos de la tribu: “estás suspendida”

Trabajo de Andrea


Cuando Rosa Perfumada abrió los ojos solo vio el río, serpenteante y caudaloso, en el que el resto de mujeres de su tribu recogían agua para subsistir unos días más en la pradera. Pero no era una tribu normal aquélla, y a la joven “adolescente”, como dirían las sociedades más avanzadas, le costaba habituarse a ella.
Atardecía y la luz agonizante del sol bañaba ya todo el prado, las mujeres se iban retirando a sus respectivas tiendas, los hombres iban bajando de las laderas salpicadas por un resplandor dorado y los niños corrían entre las últimas brisas del día. Cuando por fin la luna hizo su aparición en el cielo, plateada y majestuosa, la tribu al completo se reunió en torno a una gigantesca hoguera que lo cubría todo con un color rojizo y tembloroso.
La partida se acercaba. Con la llegada del calor debían retirarse a las montañas, ya que en las praderas la sequía sería inminente. De pronto los hombres comenzaron a danzar alrededor de las hogueras, las mujeres les imitaron y hasta los más jóvenes hicieron aquella danza que a Rosa Perfumada se le antojaba más bien macabra.
Su prima le incitó a que ella también bailase, era una danza para atraer los buenos tiempos. De pronto una luz descendió del cielo envolviéndolo todo. Parecía que aquella tribu ya se lo esperaba.
“Oh,, gran espíritu de la Tierra, queremos pediros un tiempo de prosperidad y paz para nuestra tribu” Comenzaron a entonar los integrantes de aquel extraño ritual.
“Si queréis que traiga prosperidad a vuestro poblado algo habéis de ofrendarme a cambio” Contestó el supuesto espíritu con una dulce voz de mujer.
“Oh, señora, os ofreceremos carne, plumas, frutas, raíces, lo que vos queráis” “Yo solo quiero un niño humano para calmar mi soledad” Todos miraron a las cinco mujeres en cinta, solo dos de ellas iban a dar a luz próximamente.
“Oh, señora, dulce dama, si ccualquiera de nuestras hermanas os quiere ofrendar al ser que lleva dentro, ¿vos lo haríais?”
“Por supuesto, pero comprendo el dolor que para una madre es la pérdida de su hijo. Yo tengo a cientos, pero ninguno se queda conmigo. Todos están en su casa, bajo mi amparo, pero ninguno me hace caso, por eso quiero una criatura humana para paliar mi sufrimiento”
Todos quedaron callados, Rosa Perfumada sintió que la criatura de su propio vientre se encogía al oír esas palabras. Se palpó la cintura, ¿qué podía hacer?
Al día siguiente las dos mujeres dieron a luz. Rosa Perfumada una belleza de niña y la otra, Almendro en Flor un niño.
A la noche siguiente, bajo el calor y resplandor tibio de las hogueras, que sin saber por qué a las dos jóvenes se les antojaba de hielo, danzaron una vez más, de nuevo el haz de luz apareció ante ellos.
“Oh, nuestra dama, aquí tenemos a tus dos hijos, elige, si te place”
“Me agradan los dos, pero deben ser sus madres, que los han llevado durante nueve lunas en su seno, que han soportado los dolores del parto, han escuchado los latidos de sus corazones noche tras noche, que han sentido cómo se iba formando una nueva vida de la que ellas se harían cargo y que lo han querido desde el mismo instante en que sintieron que las gotas de sangre mensuales ya no las empapaban”
Las madres contemplaron a los pequeños, y entonces Cumbre Nevada, una de las mujeres más anciana y más sabia de la tribu dijo: “Oh, señora, madre de todas las criaturas vivientes, que nos has dado los ríos, el sol y loalimentos, escuchad mi propuesta, si eso no os molesta” “Claro, hija mía, habla sin temor” “>Oh, señora, ¿qué os parecería que los pequeños se qedasen con sus madres para que ellas no tuvieran que soportar el dolor de verlos marchar, que ellos dedicasen unos momentos de su vida a vos, a quereros y a consideraros su segunda madre?” “Me parece estupendo, en verdad soys sabios algunos humanos, me siento orgullosa de vosotros”
Y desde entonces los dos chicos cuidaron y protegieron la Tierra, después sus hijos y nietos les siguieron y así nacieron las instituciones para el medio ambiente en el mundosupuestamente civilizado, a través de Mariposa Irisada y de Sol de Oro, los hijos de Rosa Perfumada y Almendro en Flor, los hijos de la Tierra.

Trabajo de Paula


Abrí la ventana anclada a la primera pared de la habitación, una suave brisa, me hizo darme cuenta de donde estaba. Había viajado, por fin, a la ciudad de mis sueños. Ese olor, era irresistible, quizá no para todo el mundo, dadas las horas que eran, por la mañana y sin haber desayunado, pero para mí, era una delicia absorber ese aroma que tantas veces intente imaginar, tan lejos de aquí.
Caminaba descalza y el suelo estaba frío.
El piso no tenia calefacción y esto me obligaba a protegerme de las bajas temperaturas, con gruesas y calentitas mantas de invierno, pero no me importaba, estaba allí.
Me senté en el borde de la cama, no sin una gran taza de cacao humeante, del mismo color oscuro que mis entrecerrados ojos. Abrí mi portátil y me dispuse a intentar plasmar en un word todo lo que mi corazón sentía en aquel momento, esa dicha, esa felicidad que me recorría las venas y me daba la energía suficiente para amanecer cada día, sin importar la hora.
Pero no podía, había algo, que me hacia retroceder al lugar de donde procedía, a mi ciudad, o más bien, a un pueblecito cerca de esta.
Seguía, por mucho que pasaran los días, teniendo ese pequeño vacío en mi corazón, era feliz, sonreía y no me podía sentir desgraciada, pero suspiraba algo indiferente, cada vez que una de esas imágenes me golpeaban la mente.
Y lo peor, de no tener todo lo que quería, era que lo que me faltaba, quizá como castigo de mi puro egoísmo, por querer poseer la felicidad absoluta; era lo que más ansiaba tener, y lo mas imposible, por no ser ni un bien material, ni circunstancial, ni tampoco algo que realizar.
Era la compañía, el reconocimiento de una persona, el cariño y el calor que necesitaba me proporcionase. Y curiosamente, con el principio de toda la historia, estar en Nueva York, me recordaba todavía mas a el.
Desperté, desorbitada y perdida, como en una nube, algo dormida todavía, pensé en lo que acababa de ocurrir, un sueño, de nuevo, o otro de esos comunes viajes astrales... Fuera lo que fuera, se correspondía con ese viaje fantástico, que siempre imaginaba en mi cabeza, y que deseaba por todos los medios llevar a cabo. No se, son diferentes, todos y cada uno de esos pequeños trozos resquebrajados que perduran en mi mente, pero tienen algo en común, la misma ciudad, la misma chica morena de casi 16 años y la misma persona que jamas olvidare.
El viaje perfecto, pero desgraciadamente, irreal... Por el momento.