Queridos alumnos: después de estas largas vacaciones volvemos a nuestro taller, espero que este tiempo os haya permitido liberarnos de todas las tareas escolares que teníais pendientes para que podamos retomar el taller con todo entusiasmo y energía.

¡¡Dios mío cómo pasa el tiempo!!
¡Curioso esto del paso del tiempo!
Han pasado seis años y por una parte parece que fue ayer y sin embargo visto día a día, ¡qué lento transcurre el tiempo!
Recuerdo perfectamente con la alegría que llegó a casa llamándome desde las escaleras:
-"Mamá, mamá, me lo han concedido."-
Una universidad americana le invitaba como profesor adjunto al mismo tiempo que le permitirían continuar con las investigaciones de su doctorado.
Iban a ser unos pocos años, tres o cuatro, para los niños sería estupendo dado sus edades, tres y cinco años , aprenderían el idioma con mucha facilidad, serían unos niños bilingües sin gran esfuerzo.
Todo parecía tocado por la suerte.
Yo tenía una especie de lío y confusión, deseo lo mejor para mis hijos y nietos pero separarme de ellos para poderlo conseguir no me hacía ninguna gracia ahora que ya empezaban a comportarse como personitas preguntando por cosas de mi vida, de mis seres queridos que ellos no habían llegado a conocer y que a mí, me encantaba que les interesara, como si eso fuera el gran misterio a revelar.
Sin duda los mejores momentos eran nuestros paseos en el pueblo durante los veranos, cuando venían a casa, una casa que ahora es mía, pero antes fue de mis abuelos y hasta de mis bisabuelos.
Está situada al final del pueblo, la rodea un camino que baja hasta el río y las huertas, que están cerca, casi en la orilla, sólo las separa del cauce un ancho camino por donde pasan muchos pescadores equipados de toda suerte de aparejos y equipos sofisticados que no deben de impresionar a los peces, parece que sus nasas pesan poco.
Yo les contaba a mis nietos cómo mi padre, sin tanto aparato, era bastante mejor pescador y cómo por ser tan discreto y silencioso conseguía ver las nutrias jugando y retozando en la orilla al sol.
Hace mucho que no veo a mis nietos. Deben de estar hechos unos mozalbetes.
¡Cómo añoro aquellos ratos!
Los primeros años me resultaron muy duros ya que coincidieron con el diagnóstico de mi ceguera, que no quise comunicarles antes de irse para que nada modificara su decisión. En ese tiempo mi único deseo era que volvieran pronto, que fuera pasando el tiempo para que estuvieran de nuevo cerca y poder disfrutar de ellos.
A cada llamada de teléfono, que era mi única comunicación, mi hijo me decía: --"Por favor mamá escríbenos, estamos bien, no te preocupes y deja de darle de ganar a telefónica", ignoraba que sus cartas me las leía su prima .
Un día fue él quien me llamó para decirme que la vuelta a España estaba presentándose difícil. Su universidad en España había hecho tantos recortes que resultaba poco gratificante volver ante la posibilidad de que lo investigado hasta el momento pudiera ir a parar al cesto de los papeles o, con mucha suerte, a un cajón. Me senté en silencio y me pareció que era el fin, no sabía si era mi fin o el fin de todo lo que me rodeaba que se había puesto a girar.
Era duro de soportar, a mi soledad se añadía la perdida de visión, o a mi perdida de visión se añadía esta soledad no prevista y esa incapacidad de coger el boli y poderles contar tantos anhelos, tantas pequeñeces del día a día. Este pozo de aislamiento que se iba agrandando, haciéndose cada vez un poco más profundo, se estaba convirtiendo en angustia.
No me quedó más remedio que contarles en qué situación me encontraba, necesitaba que supieran lo duro que era el haber perdido la posibilidad de la comunicación.

-"Mamá, por favor acude a la ONCE, ellos sabrán como ayudarte." me dijo mi nuera.
¿Cómo no lo había pensado yo antes? Quizás porque abrumada por lo que me estaba ocurriendo no había mirado más allá de mi entorno.
Acudí y me escucharon, me atendieron, me enseñaron a comprender que mi vida había cambiado pero no se había terminado, y si bien sigo sintiendo la ausencia de los míos, también resulta más llevadera si puedo comunicarme todos los días con ellos.
Sin duda ahora mi vida es otra. Poder servirme de las nuevas tecnologías me ayuda a estar diariamente y de un modo inmediato en contacto con todos. Esto que e un alivio no consigue aminorar el dolor de la separación.
La lejanía de mis seres queridos es cada vez más lacerante por la inseguridad que me supone el no saber cuando estaremos juntos de nuevo y sobretodo pienso en mis nietos que se están educando y criando en otro país, en otro ambiente, en otra cultura. Me preocupa y hasta me asusta pensar que cuando nos reencontremos no pasemos de ser unos extraños los unos para los otros, que todas esas vivencias que soñaba compartir con ellos se nos estén negando por no se sabe qué jugarreta del destino que nos ha tocado vivir y que otros por decreto, quienes ostentan el poder, han decidido por nosotros como si fueran dueños de nuestra vida y nuestro destino, de nuestros sueños, de nuestro proyecto de vida. Un proyecto que hemos ido estructurando a lo largo de los años cuando aún creíamos que el futuro sería mejor y sobre todo, sería el que habíamos ido fabricando nosotros mismos, poco a poco,con mucho esfuerzo y grandes sacrificios imaginando que éramos libres de poderlo hacer.
Asumida esta situación, esta realidad que no tengo en la mano como cambiar, soy consciente de que lo que me espera a
partir de ahora es ver ¡cómo pasa el tiempo!.Quizás, mientras tanto, puede que ocurra algo que devuelva a mi familia a su casa.

Trabajo de los alumnos



Trabajo de Sara


He leído el relato y me ha parecido muy interesante la manera en la que ve el autor o la autora el discurrir del tiempo, me parece interesante como se sirve de una historia como la que relata para explicar la rapidez del paso de los años.
Por otro lado, me ha parecido muy acertada la forma en que describe sus sentimientos, los adjetivos que utiliza para describir el sentimiento de vacío, de desolación o de anhelo por los suyos que le embargan cuando pierde la vista.
He visto también muy interesante el hecho de que a mi juicio exista en el relato una especie de protesta contra la crisis o contra los recortes como trasfondo de la historia, pues entiendo que cuando habla de las causas de la separación e sus familiares, las relaciona con la crisis económica que les impide regresar cuando lo tenían previsto.

Trabajo de Andrea

Al principio no entendía por qué nos lo habías mandado, creía que por la calidad literaria; después, creí entenderlo cuando mencionó lo del diagnóstico de la visión, pero seguía sin resultarme convincente; me parecía extraña la reiteración de los invidentes.
Por último, ya lo entendí definitivamente cuando empezó a hablar de las gugarretas del destino y los recortes, y lo de los del poder.
Ahora, que ya lo entiendo, te doy la enhorabuena, y me ha parecido precioso y me ha hecho ponerme en el lugar de una persona que vive una situación así, ya que transmite muy bien el corazón, como dijiste ayer en clase a Samuel

Trabajo de Samuel

Marisol, tu texto es bastante conmovedor. También, creo que es a la vez pesimista pero esperanzador. Quien más, quien menos, todos los españoles estamos como esa pobre mujer. Acabo de comerme una moneda de chocolate de Alemania y he pensado: "BONITA METÁFORA, solo que es al revés". Respecto a la visita de Isa creo que lo que hace es muy propio de buenas personas, y es enriquecedor conocer otras culturas.